Las modas en la sociedad no son ni buenas ni malas, son estilos de expresión diferentes y por ello no hay que odiarlas.
Pero debajo de todas las modas existen personas, individuos con personalidad y pensamientos propios.
A veces una moda te puede ayudar a encontrar un ideal con el que sientas identificado, una ropa que te guste ponerte o gente con que compartir tus pensamientos. Pero una persona que tiene que seguir la moda actual por conseguir la aceptación de los demás, está perdiendo algo muy importante que tiene: su individualidad.
Y este es otro caso que se da en nuestra sociedad, las compañías comerciales aprovechan nuestras flexibles mentes para poner unos ideales que a ellos les convengan, nos anuncian un producto y nos lo asocian a la positividad, el poder, la felicidad, la libertad... Así, hoy en día, somos una sociedad en la que el consumo y no la necesidad rigen nuestras vidas.
Las modas no son malas, pero tampoco siempre son buenas.
No nos debemos dejar manipular por nadie y rígete por tus principio.
Una buena forma de encontrarse a uno mismo es conocer a muchos tipos de personas diferentes y aprender lo que te parece mejor de cada una.
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